lunes, 21 de marzo de 2011

Militantes 1



Una de las palabras del vocabulario mediático actual, es “militantes” y sus derivados “militar en/para” y “yo milito”. Una de las palabras más usadas por los políticos actuales, sin diferencia de color y partido esa palabra resurgió hace unos pocos años luego de un largo letargo en el que parece logro reinventarse.

Bajo las banderas de la transversabilidad y el progresismo setentista kirchnerista a partir del 2003 la palabra militante fue reemplazando los personalismos políticos conocidos hasta ese momento, y las afirmaciones de adeptos al gobernante de turno o al líder político pasó de afirmarse alfonsinistas, menemista o duhaldista, entre otros varios ejemplo, a autodefinirse como militantes del modelo o gobierno según sea el caso.

Así es como oímos hasta el hartazgo a ministros, secretarios gubernamentales, jefes de gabinete, diputados, senadoras, intendentes, gobernadores, periodistas, intelectuales, estudiantes, cocineros, jardineros, obreros, amas de casa, abogadas, vecinas y vecinos de cualquier ciudad o pueblo de este país, proclamarse defensores militantes del modelo kirchnerista, macrista, o cual sea el gusto personal.

En este análisis es indistinto de que rama política hablamos, lo central es esa poderosa palabra tan cargada de contenido como también de oportunismo marketinero.

En esta época de política 2.0 donde la comunicación es sobrevaluada por encima de las ideas, las propuestas y hasta encima de las ideologías, la palabra militantes viene a aglutinarnos juntos con otras personas que comparten nuestras mismas aspiraciones, así sea en función del país o de nosotros mismos. Esa palabra hoy es el factor comunicacional que nos genera una sensación de pertenencia, de que formamos parte de algo, y nos indica sobretodo que no somos aquello que está enfrente.

Dentro de si misma la palabra militante, tiene marcadas diferencias irreconciliables, de significado, de contenido. Esa diferencia está dada por las mismas personas que se proclaman militantes, es cada persona la que define que tipo de militante es y para que lo es. Hoy por lo expuesto antes da lo mismo ser un militante twittero o facebookero, a aquellos que viven por y para la militancia recorriendo día a día barrios del conurbano intentando apaciguar necesidades que de otra forma, por ahora, no serán aplacadas.

Entonces, tenemos dos grandes grupos de militantes (vuelvo a advertir que no se habla de color ni partido político), están aquellos militantes testimoniales que siguen un proyecto, y aquellos militantes sociales que hacen con su militancia el proyecto. Para la estructura partidaria los dos son importantes, pero sin ninguna duda los segundos son los fundamentales, los que en cada cansancio van por más, los que dejan sus individualidades en el trabajo diario de ensuciarse en el barro. Los otros, los testimoniales, seguramente sirvan para ganar una elección, pero los militantes sociales nos van haciendo, sin saberlo, cada día un poco mejores.

¿Qué tipo de militantes somos? ¿Cuál queremos ser? ¿Para que queremos ser militantes? Preguntas que deberíamos hacernos al proclamarnos como tales, preguntas que hoy carecen de importancia mientras aquellos lideres alimentan una palabra que muchos nunca lograremos entender.



sábado, 19 de marzo de 2011

La media naranja

El término "clase media" en nuestro país comenzó a ser utilizado por Joaquín V. Gonzalez a principios de 1920, en uno de los discursos que pronunció ante el Senado. Hasta ese entonces la sociedad se leía dividida en dos clases.

Su idea era polarizar por un lado a la "clase obrera" y por el otro a la "clase media" por dos motivos principales: su gran preocupación por las olas de activismo obrero y las ideas de la Revolución Rusa que estaban teniendo gran aceptación en el país y porque pretendía romper con la creciente simpatía que se forjaba poco a poco entre obreros y empleados. No tuvo mejor idea, entonces, que instalar en la clase media la idea de que eran una clase "más respetable" y culta, más cercana a la clase alta. En otras palabras, era conveniente que la clase media operase con fines "contrairsungentes" aplacando la creciente organización política de las clases más bajas.

El primer peronismo generó un fuerte rechazo en los sectores medios, y lógicamente en las clases altas. Es entendible: las jerarquías sociales sufrieron profundas transformaciones e históricamente a nadie le divierte la caída de los privilegios y la redistribución. "Los Cabecitas Negras" estaban orgullosos de ser pobres y se manifestaban con una total irreverencia.  La clase media, convencida de vivir en la Argentina blanca y europea de sus abuelos, se aglutinó.

Luego de la dictadura del 76, el país se despertaba apolítico y silenciado. El triunfo electoral del radical Alfonsín y a su vez la derrota del Peronismo, contribuyó a reforzar la cohesión en los sectores medios.

En la gestión Menemista, la brecha entre ricos y pobres se acrecentó vertiginosamente. Gran parte de la clase media de vio empobrecida y comenzó una especie de proceso posmoderno: la clase media aparecía desencantada, ambivalente y alejada de la polítca. Resignada a saberse colchón y destinada a "resistir".

El Kirchnerismo al principio fue un movimiento de clase media. Nestor Kirchner asumió utilizando el aparato Duhaldista, que lo apoyó con el solo objeto de frenar a Menem. Las políticas oficiales ab initio dejaron contentos a los sectores medios. El Juicio Político a la Corte Suprema, Derechos Humanos, Trasnversabilidad, Apoyo a Ibarra en Capital y daba la sensación de que al fin se gobernaba para los sectores medios...
No obstante, Macri asumió como jefe de gobierno de Buenos Aires en 2007 y Cristina fue derrotada en as grandes ciudades.  Qué hacer entonces? Se aferró como chanchito a la teta materna, tanto al PJ bonaerense como al Sindicalismo (qué gobierno puede hacer algo sin controlar a los sindicatos...?).

La clase media, que había brindado su apoyo inicial al Kirchnerismo, nuevamente había sido dejada de lado. Atención! Al avanzar el segundo mandato y al acercarse las elecciones, el gobierno nuevamente le guiña el ojo a los sectores medios. Se apropiaron de la Ley de Matrimonio Igualitario y sancionaron la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, agregaron varios feriados en el calendario para crear un clima de consumo y buen humor y festejaron el Bicentenario como Dios manda. Asumo que habrá sido el conflicto con el campo lo que le dio la pauta al gobierno de que la clase media, tan contradictoria y sin bandera, tan desencatada y tan manoseada, es indispensable para sostenerse.

Qué dificil es balancear las cosas y dejar a todos contentos. Quién seducirá a la clase media en estas elecciones? De quién será su media naranja...?